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Donar Sangre
Donar sangre es DONAR VIDA... ser donante de sangre es un compromiso social, voluntario, gratuito, desinteresado y anónimo.
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Compromiso Social: el donante tiene como única motivación ayudar al prójimo, sin conocerlo y sin pedir nada a cambio. Sólo experimentar la satisfacción de sentirse útil, colaborando para mejorar la calidad de vida de todos los integrantes de la comunidad.
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Voluntario: hay una diferencia sustancial entre la donación por reposición, que implica en cierto modo una presión social y la donación voluntaria. Difícilmente una persona pueda negarse a donar sangre cuando surge una necesidad en su familia o en su núcleo de amigos, o colegas de trabajo. En cambio, el donante voluntario, es aquella persona que por diferentes razones, comprendió que el otro tiene una necesidad, y donar sangre puede ser un modo de responderle al prójimo. Esto significa que tomó el compromiso de donar sangre de manera sostenida durante el curso del año. Quien dona sangre voluntariamente sabe que es una persona sana, lo que da un marco de seguridad transfusional. En este sistema quien recibe sangre sabe que la sangre transfundida es de un dador sano.
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Gratuito: no se debe recibir ningún tipo de compensación económica por donar sangre. Esto, además de sustentarse en una base moral, responde a una cuestión de seguridad transfusional. Hay personas que, según criterio médico, no pueden donar sangre porque podría implicar un riesgo para el receptor. En caso de tener una motivación económica, difícilmente responda con veracidad al cuestionario confidencial que precede la donación de sangre.
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Desinteresado: también por razones de seguridad transfusional, el único gran incentivo que debe tener la donación de sangre es la gratificación personal luego de haber sido un vehículo para colaborar a salvar la vida de una persona.
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Anónimo: La donación de sangre es universal y esto nos lleva a una reflexión acerca de no tener en cuenta "para quién" sino, que simplemente "hay alguien" con una necesidad imperiosa de sangre para poder continuar con su vida. El anonimato tiene una doble función: el receptor no conocerá la procedencia de la sangre que le han transfundido y el donante no tendrá acceso a conocer la identidad del receptor. Esto responde, entre otras cosas, a la confidencialidad de la información.
Buscamos donantes voluntarios porque además de la necesidad de contar con más componentes sanguíneos, perseguimos la seguridad transfusional y ésta solo se refuerza con donantes voluntarios y habituales